En este espacio podrás encontrar las lecturas bíblicas de cada día, con una corta reflexión, para que día a día, crezcas más en la Palabra de Dios.
               
                   
   

Miércoles 23 de Julio de 2008

Estamos destinados por Dios a ser salvos y a llevar a otros las primicias de esta salvación; y eso lo evidenciamos en el relato de la vocación del profeta Jeremías que la liturgia de la Palabra nos ofrece en el día de hoy. En el relato evangélico de san Mateo, Jesús, en el ejercicio de su ministerio, se nos presenta como el maestro que se sienta a enseñar, mientras que la muchedumbre, de pie, escucha.

A partir de la parábola del sembrador nos damos cuenta de que la propuesta del reino de Dios se nos da en realidades sencillas, cotidianas; pero, necesitamos ir creciendo en una experiencia de fe mucho más rica y profunda con aquél que es capaz de develarnos esa realidad en la vida humana; y para ello se nos exige dar un salto de fe, que conlleva necesariamente confiarnos completamente en él. Dios, aunque parezca increíble, habla sencillo, pero con una impresionante carga de compromiso para aquél que le escucha; tanto así que no le va ser fácil olvidarse de sus palabras, como pasó con los discípulos, que no olvidaron las parábolas de Jesús, las que fueron dichas una sola vez a su auditorio. Que su Palabra nos enriquezca. Amén.

             
                     
         
 
 
                     
       

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Jeremías (1, 1. 4-10)

Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, uno de los sacerdotes residentes en Anatot, territorio de Benjamín.
En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: "Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones".
Yo le contesté: "Pero, Señor mío, yo no sé expresarme, porque apenas soy un muchacho".
El Señor me dijo: "No digas que eres un muchacho, pues irás a donde yo te envíe y dirás lo que yo te mande.
No tengas miedo, porque yo estoy contigo para protegerte", palabra del Señor.
El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó la boca y me dijo:
"Desde hoy pongo mis palabras en tu boca y te doy autoridad sobre pueblos y reyes, para que arranques y derribes, para qué destruyas y deshagas, para que edifiques y plantes".

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

     

Salmo 70

Señor, tú eres mi esperanza.

Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado. Tú que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración y ponme a salvo.
Señor, tú eres mi esperanza.

Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y pues eres mi auxilio mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados.
Señor, tú eres mi esperanza.

Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confío. Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.
Señor, tú eres mi esperanza.

Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo.
Señor, tú eres mi esperanza.

   
 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13, 1-9)
Gloria a ti, Señor.

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla.
Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:
"Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron.
Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

     
   
Frase del día...
El bien es lento por que va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo. Alejandro Dumas