En este espacio podrás encontrar las lecturas bíblicas de cada día, con una corta reflexión, para que día a día, crezcas más en la Palabra de Dios.

 
                                         
   

Viernes 2 de mayo de 2008

Juan es amigo de los contrastes para obligar al lector a tomar posición. En su evangelio de hoy hace contrastar el tema de la tristeza y de la alegría. La muerte de Jesús sin la conciencia de la Resurrección deja en los discípulos un sentimiento de tristeza y soledad sólo comparable con la de Jesús en el huerto de Getsemaní. Esta tristeza también es memoria de la pasión que debieron sufrir las primeras comunidades cristianas por las persecuciones externas y por sus conflictos internos. ¿Qué persona, familia o comunidad no ha sentido el peso de la tristeza por las faltas de amor no confesadas; por las desatenciones e injusticias; por el aprovechamiento de algunos y los abusos de otros; por las tentaciones no vencidas; por los problemas no resueltos...? Pero Jesús nos alienta a no perder la esperanza; a estar convencidos de que, con esfuerzo y sacrificio, la vida siempre se impondrá sobre los que han hecho del mundo un mercado de la muerte para su propio provecho. Renovar diariamente nuestra fe en el Dios de la vida es el mejor antídoto que nos podemos inyectar para no dejarnos contaminar por los virus del pesimismo, del aislamiento, del odio reconcentrado, de la indiferencia... que enferman y matan lentamente al mundo de hoy. Es responsabilidad de los cristianos entregarle al mundo cada día la alegría liberadora de Jesús por sobre todos sus dramas.

       
                                               
     

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (18, 9-18)

En aquellos días, Pablo tuvo una visión nocturna en Corinto, en la que le dijo el Señor: "No tengas miedo. Habla y no calles, porque yo estoy contigo nadie pondrá la mano sobre ti para perjudicarte. Muchos de esta ciudad pertenecen a mi pueblo".
Por eso Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios.
Pero cuando Galión era procónsul de Acaya, los judíos, de común acuerdo, se abalanzaron contra Pablo y lo llevaron hasta el tribunal, donde dijeron: "Este hombre trata de convencer a la gente de que den a Dios un culto contrario a la ley". Iba Pablo a tomar la palabra para responder, cuando Galión dijo a los judíos: "Si se tratara de un crimen o de un delito grave, yo los escucharía, como es razón; pero si la disputa es acerca de palabras o de nombres o de su ley, arréglense ustedes". Y los echó del tribunal.
Entonces se apoderaron de Sóstenes, jefe de la sinagoga, y lo golpearon delante del tribunal, sin que Galión se preocupara en lo más mínimo.
Pablo se quedó en Corinto todavía algún tiempo. Después se despidió de los hermanos y se embarco para Siria, con Priscila y Aquila. En Céncreas se rapó la cabeza para cumplir una promesa que había hecho.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

     

Salmo Responsorial

Salmo 46

Dios es el rey del universo. Aleluya.

Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos, que el Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo.
Dios es el rey del universo. Aleluya.

Fue él quien nos puso por encima de todas las naciones y los pueblos, al elegirnos como herencia suya, orgullo de Jacob, su predilecto.
Dios es el rey del universo. Aleluya.

Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos.
Dios es el rey del universo. Aleluya.

 
       

 

   

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Juan (16, 20-23)

Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.
Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada".

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

 

«...pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría.»

 
                                             
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